CLARICE LISPECTOR "Una columnista excepcional"


Una columnista excepcional
Por Isabel Núñez - La Vanguardia
Clarice Lispector (Ucrania, 1925 – Río de Janeiro, 1977) se trasladó con sus padres a Brasil a los pocos meses de edad, donde vivió y murió, pese a su condición viajera. A los 19 años publicó una novela, Cerca del corazón salvaje (1944), que revolucionaría la literatura brasileña. Después, en su vida de diplomática, periodista y columnista, continuó su prolífica y magnética obra con múltiples novelas y cuentos, que en España han publicado (aunque no en su totalidad) Siruela, Alfaguara y El Aleph.
Este libro maravilloso, publicado en Buenos Aires por Adriana Hidalgo, reúne las crónicas que Clarice Lispector escribió para el Journal do Brasil, seleccionadas y traducidas por Amalia Sato. En esas crónicas insólitas, que por desgracia no podríamos ni imaginar en ningún periódico español de estos tiempos, Clarice Lispector habla de lo que quiere, cuenta historias, anécdotas, pensamientos, sensaciones.
El espléndido retrato de la cocinera-vidente y su relación con esa chica extraña y silenciosa que limpia la casa, que quiere leer un libro de Lispector porque le gustan las cosas complicadas, y que un día acaba por enloquecer temporalmente, o la ira de la escritora por los horrores de la miseria y la desigualdad, o sus dudas al contar su vida en un periódico, o sus comentarios sobre la urgencia, el miedo, la compulsión y el hastío de escribir, cualquiera de esas piezas exhala la misma capacidad hipnótica que está en su ficción, aunque desde un ángulo estructural distinto, aparentemente muy sencillo y espontáneo, pero que transporta inesperadamente a su núcleo vital descarnado y palpitante, de una rara sensibilidad.
Aquí también está, por tanto, otro de los encantos de la obra de Clarice Lispector y es la potencia de su feminidad, su capacidad de expresar sutilmente, sin tener que explicarlo, lo que significa ser mujer en un mundo organizado por los hombres, como descubrió Hélène Cixous en su ensayo sobre esta autora.
Y es que estos fragmentos componen subrepticiamente la personalidad mítica de la escritora judía que hablaba con las erres guturales, con una belleza tan distinta como la que respiran sus historias, retratada por De Chirico, que se durmió fumando y que, cuando intentaba apagar el incendio, se quemó gravemente la mano derecha. Encabezó la famosa Passeata Dos Cem Mil contra la dictadura militar en 1968, separada y con dos hijos, apasionada, melancólica y transgresora, y su primera novela apareció en Francia con portada de Henri Matisse.
Dice Clarice Lispector que no le interesan los géneros, sólo el misterio. Que se siente muerta cuando no escribe, pero también, en alguna parte, explica su terror ante ese mismo misterio que exhalan sus epifanías más otras: “Tengo miedo de escribir. Es tan peligroso. Quien lo ha intentado lo sabe. Peligro de hurgar en lo que está oculto (...) Para escribir tengo que instalarme en el vacío. En este vacío donde existo intuitivamente. Pero es un vacío terriblemente peligroso: de él saco sangre.”
Efectivamente, el mundo de Clarice Lispector se revela aquí, como sugiere el título, y estas crónicas se convierten en otra entrada posible a su literatura, porque sería difícil leerlas sin sentir curiosidad por su ficción. Y en cuanto a los lectores ya contagiados del influjo de su obra narrativa, esta recopilación les sorprenderá, pese a las apariencias, con el placer de una prolongación inesperada de su voz.

0 Comments:

Post a Comment